El material que elijas para la carcasa de una válvula solenoide determina la formabilidad, la resistencia a la corrosión, el rendimiento magnético, el peso y el coste total de fabricación. Inicia el proceso de selección teniendo en cuenta el entorno operativo de la válvula y los requisitos de diseño electromagnético.
Acero de bajo carbono
Los grados de embutición profunda como el DC04 son la opción preferida para las carcasas magnéticas de solenoide porque se conforman bien y ofrecen las propiedades magnéticas necesarias. Tras el conformado, normalmente realizamos un alivio de tensiones o un recocido magnético para reducir la coercitividad, y luego aplicamos una protección superficial a base de zinc o níquel.
Acero inoxidable
Los aceros inoxidables 304 y 316 son la elección adecuada cuando la resistencia a la corrosión y la limpieza son importantes. Los grados austeníticos son comunes para casquillos y carcasas de pared delgada, pero debes tener en cuenta sus características magnéticas en el diseño de la válvula desde el principio.
Aleaciones de aluminio
El aluminio reduce el peso y resiste bien la corrosión. Los grados de embutición profunda pueden anodizarse después del conformado, lo que los convierte en una opción sólida para carcasas de sensores y válvulas donde cada gramo cuenta.
Factores de selección
Verifica la resistencia a la tracción, el alargamiento, la dureza, el espesor de la chapa, la permeabilidad magnética, la resistencia a la corrosión, la compatibilidad del recubrimiento y el coste. Realiza pruebas de prototipo de conformado y pruebas funcionales antes de aprobar la producción.


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